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Cuando compartir una comida es la mejor manera de decirle gracias a alguien por todas las pequeñas cosas que hace

Para muchos de nosotros, la jornada termina cuando el sol se pone. Para otros, apenas comienza. Cada mañana, Erika Toraya, una maestra voluntaria, prepara materiales de arte para su clase en el Instituto Braille, mientras que Jessica Ferreira, una enfermera, sale del hospital luego de haber trabajado toda la noche. Y a la misma hora, Coach Alex Araneda enciende las luces de la cancha y se prepara para el entrenamiento matutino. 

 

Como muchos otros, en comunidades por todo el país, estos tres brindan su tiempo a los demás. Aquí presentamos sus historias y cómo aquellos a quienes impactaron les dijeron “gracias”. Buen Provecho a Erika, Jessica y Alex.

 

Erika Toraya


Erika Toraya es maestra de arte voluntaria en el Instituto Braille de Los Angeles. Ella dedica su tiempo a enseñarles a estudiantes con discapacidades visuales que la manera de alcanzar lo imposible es creyendo que es posible.

Sus alumnos dicen que son las pequeñas cosas que ella hace que los inspiran a lograr sus metas. “Me ha hecho hacer cosas que yo pensé que nunca iba a hacer,” dijo el estudiante Ronald sobre el arteque crea, agregando que el arte le permite expresarse.

Conoce más sobre el impacto que Erika ha tenido en las vidas de personas como Ronald, y la forma conmovedora con la que sus estudiantes le agradecieron:

 

   


Jessica Ferreira

Como enfermera en Miami Lakes, Fla., Jessica Ferreira generalmente trabaja el turno de noche. Cada tarde antes del trabajo, revisa la tarea de sus dos hijos, les da un beso y seva al hospital.

Por su horario de trabajo, ella casi nunca tiene tiempo de sentarse a cenar con su familia.

“Comer juntos es importante para nosotros,” dice Leticia, la madre de Jessica. “Es el momento cuando compartimos nuestros días y nos conectamos.

”En una noche normal como cualquier otra, Jessica recibió una gran sorpresa. Como Jessica no podía venir a cenar a casa, la casa (y la cena) vino a ella. Mira su historia:

 

  

Coach Alex

En Norwalk, Calif., la jornada de Alex Araneda comienza muy temprano en la mañana. Él atiende a su familia antes de partir para reunirse con sus jugadores en la cancha.

Los jugadores son pequeños, pero la lección es grande. “Yo sé que pueden luchar y agarrar lo que quieren en la vida.” suele decirles.

Alex brinda su tiempo y mucho más. Es por eso que su equipo quería hacerle algo especial y dejar un gran recuerdo en la cancha. Mira la manera especial cómo el equipo le dijo “gracias” al entrenador Alex:

 

 

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